Yo soy, yo existo; eso es cierto, pero
¿cuánto tiempo?
¿cuánto tiempo?
Todo el tiempo que estoy pensando:
pues quizá ocurriese que,
pues quizá ocurriese que,
si yo cesara de pensar, cesaría al mismo
tiempo de existir.
No admito ahora nada que no sea
necesariamente verdadero:
así, pues, hablando con precisión,
no soy más que una cosa que piensa,
es decir,
un espíritu, un entendimiento
o una razón,
términos cuyo significado
me era antes desconocido.
Soy, entonces, una cosa verdadera,
y verdaderamente existente.
Mas ¿qué cosa?
Ya lo he dicho: una cosa que piensas.
(RENÉ DESCARTES, 1977, Meditaciones metafísicas
con objeciones y respuestas, Meditación segunda
(Alfaguara, Madrid, 25-27)
con objeciones y respuestas, Meditación segunda
(Alfaguara, Madrid, 25-27)

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